Recorrido de senderismo por el valle de la Murta, situado en Alzira (Valencia). La ruta comienza en la entrada, junto a la casa de control e información. Subimos por la senda de la umbría que además es también recorrido botánico, para llegar al Pas del Pobre. Desde allí subiremos hasta la base de la 1ª Orella d’Ase y nos dirigiremos por un abrupto terreno hasta alcanzar la segunda Orella, con bastante más dificultad de ascensión que la primera, ya que tendremos un terreno muy irregular, teniendo en algunas ocasiones que ayudarnos con las manos.

Volveremos a bajar por el mismo lugar hasta llegar al punto anterior, en la base de la primera Orella, y dirigirnos al pico Cruz del Cardenal. Después bajamos al fondo del valle para llegar al monasterio y desde allí a la casa de información, donde comenzamos la excursión.

Una ruta, que aunque no es de gran longitud, nos exigirá una aceptable preparación ya que deberemos superar una prolongada ascensión en las que en alguna ocasión se acentúa bastante, además con la dificultad añadida de un terreno muy irregular, en la que pisamos mucha piedra suelta.

Como se suele decir “el que quiere algo, algo le cuesta ” y las vistas que obtendremos desde allí, bien valen este esfuerzo.

Es conveniente cargar agua antes de comenzar, ya que la única fuente que encontramos (fuente de la Murta), la veremos a la vuelta, ya cerca del monasterio.

Comenzamos en el punto de información donde facilitaremos nuestros nombres y DNI.

Nos dirigimos de frente, a buscar una pista que sale a nuestra derecha y por detrás de la casa de información.

 

Ésta, de subida se convierte pronto en senda. Está marcada como SL (marcas verde y blanco) y es una senda de interés botánico, donde veremos de vez en cuando algunos paneles informándonos de algunas de las especies. A resaltar el Fraxinus Excelsior, vulgarmente llamado fresno común. No pasa desapercibido tampoco el Viburnum Tinus, llamado comúnmente durillo. Estamos en la senda de la umbría

Llegamos a unirnos con otra senda que sube desde el monasterio y que está marcada como GR (marcas rojas y blancas). Aquí dejamos las del SL que siguen senda abajo y seguimos sin salirnos de la nuestra que a partir de aquí son del GR, llegando hasta el collado llamado el Pas del Pobre, paso natural para comunicar con el contiguo valle de la Casella, y que utilizaban los antiguos peregrinos para ir de un monasterio a otro.


Aquí debemos dejar el GR y seguir por el cordal, hacia la izquierda para subir hasta la base de la primera Orella d’Ase. Esta “senda” está marcada con fitas, que encontraremos a los pocos metros de iniciarla.

 

Estando en la base, llegamos a una bifurcación de sendas. Seguiremos hacia la derecha, también marcada con fitas, para bajar suavemente y seguir el margen del valle de la Casella, ofreciéndonos bonitas panorámicas del entorno.

 

Con los perfiles muy definidos de la primera Orella tras nosotros y la de la segunda delante, caminamos por un terreno muy irregular, en el que destreparemos en alguna ocasión.

Llegamos a la base de la segunda Orella y la senda gira bruscamente hacia la izquierda, donde seguiremos con la ayuda de unas fitas.

 

Esta sube con fuerte pendiente por medio de una pequeña canal, ayudándonos con las manos en varias ocasiones, para girar finalmente a la derecha y llegar a la cumbre, donde seguro que nos olvidamos del esfuerzo realizado cuando contemplemos el espléndido paisáje. Existe allí una caja en forma de casa, donde en su interior hay una libreta, en la que podemos firmar o escribir algo para dar constancia de nuestro paso por allí.

 

 

Bajamos por el mismo lugar hasta llegar a la confluencia de sendas, justo debajo de la primera Orella. Ahora giramos a la derecha y bajando bordeamos la cabecera del barranco de la Murta. Volvemos a subir para caminar por el cordal que nos lleva hasta culminar en el pico Cardenal, en el que de nuevo encontramos otra caja en la base de una gran cruz de metal.

 

Desde aquí bajamos con marcas de PR hasta un pequeño collado bajo nosotros, el de Sant Sofí, donde encontraremos un panel de direcciones del mismo. Con el prominente espolón del Cavall Bernat frente a nosotros, tomamos sentido al monasterio girando a la izquierda para descender en lazadas con fuerte desnivel y conectar con una pista que seguimos por la derecha (hay paneles). Esta, después de aproximadamente 1km, enlaza con otra que seguimos por la derecha unos 300mts, para coger una senda que sale a nuestra izquierda (hay paneles). Húmeda y cerrada nos acercará a la fuente de la Murta y siguiendo un bonito acueducto, llegamos al monasterio, enclavado en un magnífico lugar, como siempre han sabido elegir estos moradores dedicados a la espiritualidad.

 

 

 

 

Solo nos queda cruzar el puente, girar a la derecha por la pista y en 1km llegar a la casa de información, donde damos por finalizada nuestra excursión.

  • Fecha de la excursión: 22-11-2008
  • Tipo de ruta: Ruta circular con ascensiones
  • Nivel de dificultad: Moderado-Alto
  • Longitud: 10,4 km
  • Desnivel acumulado de subida: 684 mts.
  • Desnivel acumulado de bajada: 684 mts.
  • Tiempo en movimiento: 3h30′
  • Tiempo Total: 4h53′
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Podéis ver y calcular con Google Maps el punto de inicio de nuestra excursión de senderismo que se inicia en el aparcamiento del valle de la Murta.

Un día inmejorable para realizar esta ruta. Claridad “casi infinita” y una temperatura ideal para caminar en la montaña. Desde las cumbres, pudimos divisar la isla de Ibiza con mucha nitidez, todo un lujo, ya que no es tan habitual tener un día con estas condiciones.

Hemos tenido también un nuevo compañero en el grupo, un José mas a la lista, ya habrá tiempo de apodarle un alias para distinguirlos. Bueno, centrándonos en la excursión diré que en un principio la ruta era subir a la primera Orella, pero una vez en la base de esta, decidimos alargar la ruta y aprovechar este día ideal para una excursión aérea. Como nunca habíamos subido a la segunda Orella, pues para allá que nos fuimos, en busca de algo de aventura. La verdad es que si la encontramos, un terreno escarpado y muy poco transitado, con algunos destrepes y otras en las que debíamos trepar por una pequeña canal para culminar en el alto. Las vistas desde allí son magníficas, profundidad a ambos lados y una perfecta visión del cresterío que forma el largo cordal. De vuelta al pico Cardenal, como siempre, es habitual encontrar otros excursionistas junto a la cruz, como casi siempre con el bocata en la mano y alguna que otra bota rondando por allí. Allí fuimos “obsequiados” con unos rosquillos por otro grupo que venía de Elche, es lo que tiene la montaña… te da paz y a veces rosquillas.

Lo peor del día: Que me tengo que cambiar de cámara…..ya me ha pedido la jubilación. Las próximas fotos hasta que me compre otra, las haré con la que me salió en la bolsa de magdalenas.



Fotos