Es una de las rutas senderistas emblemáticas del Parque Natural de la Sierra de Cazorla, Segura y las Villas, además de ser muy aconsejable.

Resaltaría además de la indudable y salvaje belleza, la sorprendente variedad de especies botánicas con las que nos vamos a encontrar a nuestro paso, tanto de árboles como de plantas y arbustos, pudiendo observar una planta carnívora, la Grasilla de Cazorla (Pinguicola Vallisnerifolia), joya botánica y endemismo de esta sierra. La ruta la comenzaremos en el centro de interpretación fluvial del río Borosa (ver acercamiento al punto de inicio).

Caminamos junto al río cruzándolo en varias ocasiones, hasta llegar a las lagunas de Valdeazores. La vuelta la realizaremos por el mismo lugar.

Para sacarle el máximo partido a esta excursión, yo aconsejaría hacer esta ruta en primavera y a primera hora del día, a ser posible después de una generosa estación de lluvias. Si ya queremos rizar el rizo, buscar el día en el que no haya gran afluencia de excursionistas y paseantes, ya que esta ruta esta muy promocionada por la junta de Andalucía.
Se camina por pista, caminos y sendas, encontrando al paso 4 fuentes.

 

 

Comenzamos desde el centro de interpretación y nos dirigimos hacia la piscifactoría que está a unos cien metros.

Aquí encontramos la primera fuente.

Poco después cruzamos el río por un puente, donde existe también un aparcamiento (a partir de aquí no se puede circular con coche). Giramos a la derecha para enfilarnos por la pista junto al río, pudiendo ver ya saltos y pozas de aguas cristalinas. Estamos caminando por el trazado del GR7. No muy lejos encontraremos la segunda fuente, a la izquierda y con dos generosos caños.

Llevaremos poco más de 1km cuando por nuestra derecha vemos desembocar mediante un pequeño salto, el arroyo de las Truchas, con buen aporte de caudal.

Un km más aproximadamente y cruzamos el Borosa por otro puente de piedra. Giramos a la izquierda dejando la pista principal y el GR que va en dirección a Vadillo por la derecha.

Por una pista mas estrecha y en cerca de 500mtrs volvemos a cruzar el río otra vez.

Mas adelante encontramos una bifurcación, ambas nos llevarán al mismo punto, pero la de la derecha que se convierte en senda, nos lleva por la Cerrada de Elías.

La senda, con algunas barandillas de madera nos lleva por abundante vegetación, encontrando cantidad de Cornicabra, madroños, durillos, boj, algunos arces etc.

Cruzamos de nuevo el río por un pequeño puente.

Después de cruzarlo un par de veces mas, llegamos a la parte mas estrecha del congosto. Lugar de gran belleza que con la ayuda de unas pasarelas de madera, conseguiremos pasar al otro lado de la Cerrada.

Aquí en sus húmedas paredes encontramos a la Grasilla de Cazorla, planta carnívora endémica de esta sierra. Aquí veremos también la siguiente fuente, nada mas pasar el puente.

Salimos de la Cerrada de Elías, para unirnos a la pista que dejamos anteriormente y la seguimos por la derecha.
Cruzamos un par de puentes mas y el paisaje se abre hacia unos impresionantes murallones. Es una verdadera maravilla contemplar este espectáculo.

En unos 3km desde la salida de la Cerrada, llegamos a la central eléctrica salto de los Órganos y a la última de las fuentes.

Dejando la central a nuestra izquierda, pasamos por un curioso y pequeño bosquete de delgadas y ramificadas higueras, junto a un puente que cruzamos.

A partir de aquí la ruta adquiere mas desnivel, pasando a veces por pedrizas que nos harán retroceder en ocasiones algún paso.

Esta parte es también de una belleza de escandalo, pero con cierto desencanto al comprobar que no baja agua por el curso del río, debido al desvío de aguas arriba para la alimentación de la pequeña central eléctrica.
Pasamos este tramo de bonitas cuevas y formaciones rocosas modeladas por la acción del agua.

Llegamos al vertiginoso salto de los Órganos, una cascada de gran altura con una poza en su base.

Después de una buena subida, llegamos a los túneles excavados para llevar el agua canalizada hasta la central eléctrica.
Cruzamos un par de túneles con algunos agujeros a modo de ventanales por donde penetra la luz, aunque no esta de más llevar una linterna. Caminamos junto al estrecho canal separados por una valla de alambre de acero.

Una vez pasamos los dos túneles, llegamos en poco al primer embalse, llamado Aguas Negras. Antes de cruzarlo, a nuestra izquierda sale una senda que nos llevará hasta el nacimiento del río Borosa.
Volvemos a la pequeña presa y la cruzamos para seguir por una senda junto al embalse que mas adelante se transforma en pista.

En este tramo podemos encontrar grandes ejemplares de pino negral.

Llegamos a la laguna de Valdeazores cruzando una pequeña presa.

Podemos subir por la senda hasta adquirir un poco de altura sobre la laguna, tendremos bonitas vistas desde aquí.
La vuelta la realizaremos por el mismo lugar.

 

  • Fecha de la excursión: 7-6-2008
  • Tipo de ruta: Ruta lineal
  • Nivel de dificultad: Moderado-Alto
  • Longitud: 25,3km (ida y vuelta)
  • Desnivel acumulado de subida: 672mts (ida y vuelta)
  • Desnivel acumulado de bajada: 672mts  (ida y vuelta)
  • Tiempo en movimiento: 6h 13′ (ida y vuelta)
  • Tiempo Total: 8 h 11′ (ida y vuelta)
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Podéis ver con Google Maps el lugar de inicio de la ruta, situado en el centro de interpretación fluvial del río Borosa.

Ver Centro de interpretacion fluvial del río Borosa en un mapa más grande

Esta vez ha sido la buena. Después de un par de veces de intentos a esta sierra, todo a salido según lo previsto.
Amaneció un claro día, incluso fresco a primera hora, ¡perfecto!.
Llegamos al centro de interpretación del río Borosa y al ser temprano no estaba abierto, lo dejaríamos para la vuelta.
No había casi nadie por allí, así que disfrutamos del frescor y la soledad que nos regalan estas primeras horas del día.
Me quedé sorprendido de la variedad de especies botánicas que eran alimentados por la influencia de este bonito río. Al paso, íbamos identificando y observando otras que no conocíamos, otro aliciente a nuestras salidas a la montaña.
Chano chano llegamos a la Cerrada de Elías, donde pudimos hacer bastantes fotos y algún corto vídeo, ya que el paraje lo merece.
Aquí pudimos ver una curiosa planta, además es carnívora. Cogidas a las húmedas paredes de la cerrada, las pudimos observar en primer término.
Llegamos a un punto, en el cual las fotos no hacen justicia a la grandiosidad del lugar, pero nos dejo un poco desencantados al ver que por el río no había caudal de agua. Grandes formaciones rocosas modeladas con cuevas y bruscos desniveles que de haber llevado agua hubiera sido todo un espectáculo para los sentidos. Esta privación era consecuencia del desvío de las aguas del cauce natural, para alimentar una pequeña central eléctrica mediante una lógica canalización con tubería en su tramo final, rompiendo toda la estética y privandonos de ver un entorno privilegiado en toda su magnificencia.
Es increíble que en un territorio con el grado de protección de Parque Natural, se deje notar con tanta agresividad la mano del hombre.
Pasando la central eléctrica llegamos hasta los túneles y después al primer embalse, que es el que regula y desvía las aguas por el canal y donde en sus inmediaciones nace el río Borosa.
Ya se hacia la hora de comer, así que llegamos a la siguiente laguna, la de Valdeazores y buscamos un lugar desde el que pudiéramos comer y disfrutar a la vez de este especial entorno.

De bajada nos cruzábamos con bastantes excursionistas que subían (las 3 de la tarde), con un sol de justícia así que algunos subían sofocados y algo colorados, sobre todo unos ingleses que parecían haberlos pasado por la plancha, y que después de preguntarnos cuanto quedaba hasta las lagunas, se lo pensaron mejor. Otros chavales subían sin mochilas, ni nada que echarse a la boca y sin el calzado adecuado. ( creo que se debería advertir en el inicio de la ruta los tiempos, dificultad, recomendaciones básicas, etc., mas de uno-a se lo pensaría, además de que puede convertirse en una jornada para no olvidar pero de forma negativa)
Mas abajo, ya cerca del final decidimos darnos un remojon en una de las muchas pozas que hay, aunque alguno no se pudo contener en la del salto de los Organos. Elegimos un rincón tranquilo en el arroyo de las truchas y…. al agua patos. El agua, fria del copón pero nosotros lo pasamos como niños.

Contentos y fresquitos nos fuimos a visitar el centro de interpretacion.
Una vez en el campamento base, preparamos las brasas para una cena a base de carnes y embutidos del lugar. Antecedieron a la cena, algunas rondas de birras con sus correspondientes tapas, en el meson del pueblo.
Un perfecto día en el que se institucionalizó, después de algunos vinos, la salida a la sierra de Cazorla para años posteriores .

Fotos

 

 

Vídeo