Ruta de senderismo circular por el macizo del Penyagolosa (Castellón), que comienza en el ermitorio de Sant Joan de Penyagolosa, sube por el barranco de la Pegunta, para culminar la ascensión al mismo pico Penyagolosa de 1814mts. De bajada común hasta su base, un llano llamado el Corralico, optaremos por seguir por otro barranco, el del Forn, marcado como PR. Por una magnífica senda llegaremos de nuevo al ermitorio.

Una ruta corta pero de gran belleza, con vistas muy amplias de todo el macizo y sierras colindantes. Igualmente resaltable es la frondosidad por la que nos adentramos en los barrancos de la Pegunta y el Forn, con gran variedad de especies botánicas.

La ascensión al pico la realizamos con anterioridad, aunque en esta ocasión la variante de bajada por el barranco del Forn, ha aumentado considerablemente el atractivo de la excursión.

Fuentes encontramos dos de subida por la Pegunta y otra en la zona de acampada Lloma del Mig, muy cerca ya de concluir la ruta.

Gran parte del recorrido caminamos por sendas, aunque hay algunos tramos de pista sin asfaltar.

Comenzamos en el ermitorio junto al tronco de un gran olmo muerto.

Seguimos por la pista en sentido Vistabella para desviarnos en poco tiempo a la derecha por otra.

La pista ancha y en muy suave ascenso nos lleva en unos 600mts desde el inicio, a desviarnos a la derecha por una senda que se adentra en el barranco de la Pegunta.

Junto al arroyo, el cual cruzamos en varias ocasiones, avanzamos en suave subida entre un formidable bosque de pinos, encontrando también otras especies con la ayuda de unos paneles de información.

Desviándonos un momento a la izquierda, en unos metros encontramos la primera fuente, y poco mas arriba, un poco más escondida otra, la de la Pegunta.

 

Unos paneles de madera nos indican las direcciones hacia el Penyagolosa y el barranco del Forn. Salimos a un camino mas ancho para conectar con la pista principal, justo en la confluencia de varias de ellas. Giramos a la derecha para seguir subiendo.

Unos 300metros más y nos situamos en la base del pico, es un llano abierto llamado el Corralico.

Seguimos de frente y muy poco después nos desviamos ligeramente a la izquierda junto a una gran piedra para comenzar el verdadero ascenso a la cumbre.

La senda, en sinuoso y continuo ascenso, primero entre pinos que a medida subimos van quedando mas aislados, nos brinda espléndidas panorámicas de la sierra.

 

Una vez en su vértice, encontramos una construcción de la red de observatorios forestales, un pararrayos y un enorme punto geodésico. Las vistas desde aquí son amplias en todos los sentidos, con un cambio brutal de desnivel por la ladera sur que termina en un impresionante cortado.

 

La bajada la haremos por donde vinimos hasta la base, en el Corralico. Allí mismo y antes de comenzar la pista por donde vinimos, nos desviaremos por un sendero a la izquierda (hay panel indicando el barranc del Forn). De bajada enseguida entramos dentro del bosque, veremos marcas de un PR que seguiremos.

Poco mas abajo el PR se desvía a la izquierda y sale del cauce del barranco para ascender y pasar cerca de unas bonitas pedrizas.

Pasamos por un punto donde veremos una senda que a la izquierda conduce a la fuente la Cambreta. Existe aquí un panel indicándolo, además de indicarnos también la dirección del Santuario de Sant Joan de Penyagolosa, nuestro destino.

 

El paisaje vuelve a abrirse, ofreciéndonos vistas tanto a las pobladas laderas de los barrancos, como a los claros valles del Maestrazgo.

De bajada y fuera del bosque atravesamos una valla de alambre y zonas de pedrizas.

Si miramos hacia atrás veremos asomar por encima del bosque la cumbre del Penyagolosa.

 

Mas adelante llegamos al campamento de la Lloma del Mig al cobijo de un bosque de pinos.

Seguimos por la pista hacia la izquierda para llegar en poco tiempo al Santuario.

  • Fecha de la excursión: 13-12-2008
  • Tipo de ruta: Ruta circular
  • Nivel de dificultad: Moderado
  • Longitud: 8,6 km
  • Desnivel acumulado de subida: 573 mts.
  • Desnivel acumulado de bajada: 573 mts.
  • Tiempo en movimiento: 2h 45′
  • Tiempo Total: 4h 05′
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Con Google Maps podéis ver el acercamiento al punto de inicio de esta ruta de senderismo que se ubica en el Santuario de Sant Joan de Penyagolosa. El acercamiento queda reflejado desde la Autovía CV10.


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Veintidós montañeros, veintidós compañeros reunidos para despedir el año en el medio en el que nos encontramos mas identificados… la montaña. Como viene siendo costumbre, unas semanas antes de finalizar el año, nos reunimos para pasar un día especial. Ruta y celebración unidos para dar casi concluido el actual y dar paso al próximo, esperando que el que nos toca a continuación lo disfrutemos con al menos la misma ilusión que en este. En esta ocasión lo hemos compartido con el Club de Muntanya Navalón de Sagunto, con los que hemos realizado bastantes excursiones.

Ha sido muy gratificante el volver a ver a los compañeros de este club, ya que hacía bastante tiempo que no coincidíamos y no podíamos despedir el año sin juntarnos.

La mañana rompe sin frió ni calor…. cero grados. Enfundados hasta las orejas, comenzamos a caminar por la pista que asciende suavemente para subir a continuación por el barranco de la Pegunta. Una encantadora senda nos enseña y describe algunas especies botánicas mientras contemplamos este paraje de gran belleza. Un “tentempié” cara al sol, junto al pequeño refugio situado en la subida hacia el pico, hizo que el grupo se reuniera y entre el “pásame la bota” y “córtame de ese chorizo” el buen rollito quedo plasmado en las instantáneas.

La subida y llegada a la cumbre, nos regaló infinitas vistas, con las que nos dejamos llevar para dar paso al primer brindis del día. Una botella de “famoso en el mundo entero” (se nota la crisis), nos supo al mejor de los cavas y además fresco fresco.

La bajada en un abrir y cerrar de ojos de nuevo hasta el Corralico, volvió a reunir al grupo, menos a tres rezagados que se resistían en dejar la cumbre, (igual sacaron la de cava para ellos). Después de una razonable espera seguimos la marcha por el barranco del Forn, donde volvimos a la frondosidad de estos bosques, solo rota por las bonitas formaciones rocosas.

Llegamos al ermitorio, satisfechos de esta formidable excursión, que aun siendo relativamente corta, tiene muchos atractivos que cualquier senderista sabrá apreciar.

Después, allí mismo en el restaurante del ermitorio, al calor de una buena estufa y al fervor de una mejor mesa, dimos cuenta del 1º plato “no” recomendado por el camarero. En el segundo y visto lo visto, el pobre hombre ya no se atrevió con otra recomendación. Brindis y mas brindis se sucedieron, los primeros con un razonamiento lógico, los segundos por cualquier motivo.

En cuanto al jolgorio colectivo del fondo norte durante la comida, podemos considerarlo secreto de sumario, y es que a estos no los arregla ni el aire puro de la montaña.