Déjate llevar y unete a un mundo casi irreal…..Si buscas aventura, aquí te llevarás a casa, grandes y fuertes sensaciones.

Estupa en Kathmandú

Estupa en Kathmandú

KATHMANDÚ, COCTEL DE AMOR Y ODIO A PRIMERA VISTA

En esta increíble aventura que nos llevará hasta la base del mítico Everest y  ascenderemos además al pico Kala Pattar de 5550mtr, no sería correcto ignorar un corto pero necesario repaso al primer destino al que acudimos cuando pisamos tierras Nepalíes. Me refiero a la capital del Nepal, Kathmandú, bulliciosa, caótica, sumamente polucionada, pero atractiva a la vez para el adicto a la aventura. Podría nombraros muchos más calificativos, pero eso deberéis descubrirlos vosotros mismos, puesto que esta gran ciudad genera al visitante un impactante y variado abanico de fuertes sensaciones que sin duda os dejará marca.

  barrio de Thame

barrio de Thame

Lo primero que nos impacta al llegar a Kathmandú es su más que caótica circulación, cada uno circula por donde le viene en gana. Motos, bicicletas, coches y peatones se entrecruzan constantemente conformando un tejido enmarañado carente de toda lógica, pero lo más curioso es que no se ven accidentes.

Todo el mundo toca el claxon de su vehículo, pero nadie se pone nervioso y se siente aludido cuando le insisten con continuos pitidos. Al parecer y por deducción personal, la insistencia de esta algarabía sonora debe indicar aquello de “Eeeehhh que voy” ó ” Atención que aquí estoy”, o sea como indicando su posición, a diferencia de nuestro país en el que cuando pitas, casi casi estás provocando ó te estas acordando de algún familiar de uno de los conductores.

El transporte

Os recomiendo los traslados en taxis, son baratos, aunque hay que negociar antes si no queréis tener sorpresas. Circular en uno de ellos os hará subir la adrenalina y tendréis el corazón en un puño pero estoy seguro que os divertiréis a lo grande al sentiros partícipe de este río polvoriento, incontrolado y bullicioso.

Los autobuses son a escala reducida y sumamente destartalados. Están siempre llenos hasta la bandera y no hay forma de saber donde te llevan. Al parecer no hay paradas definidas como aquí conocemos y de vez en cuando alguno saca medio cuerpo del arruinado chasis y pega unos gritos que se suponen que deben referirse al lugar donde van.

Otro medio de transporte, el rickshaw pero este más bien utilizado para moverse entre puntos más cercanos dentro de la ciudad. Esta modalidad consiste en un pequeño carruaje sobre una bicicleta donde la fuerza motriz la realiza una persona. Como todo aquí no olvidéis de regatear para negociar el servicio.

rickshaw en Kathmandú

Los rickshaw los encuentras  por todas partes

De compras

Toda la ciudad es un mercado, hay pequeños comercios por todas partes. Es muy interesante y recomendable perderse en las calles del afamado barrio de Thame, te quedarás atónito por la gran cantidad de carteles que anuncian cada uno de los numerosos, diminutos y destartalados comercios.

Encontrarás también multitud de tiendas de material de montaña con imitaciones de primeras marcas a precios muy inferiores a los auténticos. Si no disponeis de algunos elementos necesarios para esta aventura, en estas tiendas tenéis la oportunidad de adquirir al menos parte del material que necesitareis en el trekking, de esta forma evitareis también ir cargados a la ida.

Las compras más habituales son las chaquetas de plumas y los sacos también de plumas, aunque dentro de una larga lista de material podemos adquirir las chaquetas corta vientos, pantalones y chaquetas Gore Tex, polares, calcetines, mochilas, bastones, gorros, guantes, etc.

También es factible comprar botas de montaña, pero esta opción no es nada recomendable si pretendes usarlas en el trekk, debemos pensar que el calzado es el material más importante para realizar una excursión y sobre todo para una travesía de esta envergadura, con lo que podemos acordar que una de las primera leyes es llevarse las botas de casa, “rodadas” y adaptadas suficientemente a nuestros pies si no queremos echar al traste nuestra aventura con posibles rozaduras y dolorosas ampollas.

Recordar siempre que el primer precio que os dirán al preguntar por un producto es muy superior al real, así que utilizaremos nuestra única arma, la del regateo, es todo un arte y algunos lo tienen bien aprendido, logrando buenos precios en sus compras.

No faltará el acoso casi constante del vendedor ambulante que quiere venderte a toda costa.

Barrio de Thame

Enrique en una calle del barrio de Thame                 

Para comer

También dispondremos de una gran oferta de bares y restaurantes, aunque hay que tener mucho cuidado donde nos metemos, en muchos de los locales hay que tener estómago para comer, la higiene no es una virtud muy difundida.

En líneas generales el comer es barato si lo hacemos en los bares y restaurantes que podemos denominar menos importantes, aunque el precio sube considerablemente a precios europeos en los más afamados o en los que nosotros mismo podemos ver como más “elegantes”.

Existen buenos restaurantes de comida Nepalí y de distintas nacionalidades

Que visitar

Khatmandú tiene muchos lugares que ver y existen numerosos monumentos que visitar, así que nombraré solo algunos.

Swayambhunath, llamado también el Templo de los monos. Detrás de este complejo nombre se esconde todo un símbolo del budismo. Ubicado en la parte alta de una colina, podemos divisar desde allí parte del valle donde se ubica la ciudad de Kathmandú. Es el punto ideal para hacernos una idea de la extensión de la ciudad. Al complejo se accede pagando actualmente 200 rupias Nepalíes, unos 2 euros. Allí visitaremos una magnífica Estupa en la que los ojos de Buda pintados en ella, controla todo el horizonte. Esta obra es uno de los auténticos y principales  iconos  budistas del Nepal.

Por todo el complejo nos toparemos con simpáticos monos que arrancarán un buen número de fotos de nuestras cámaras.

Durbar Square, zona céntrica de Kathmadú. Esta es la denominación genérica en Nepal a la plaza ubicada junto a antiguos palacios reales. Es Patrimonio de la Humanidad, disponiendo de numerosos edificios interesantes, aunque la conservación deja mucho que desear pese a ser un lugar que por pasear por sus calles te cobran actualmente 300 rupias, unos 3 euros, supuestamente para su conservación. Como todo en Kathmandú, bullicioso y sorprendente, encontraremos gran cantidad de puestos donde comprar algún recuerdo, además de los habituales vendedores ambulantes que insistirán una y otra vez.

Los alrededores de Kathmandú ofrecen también lugares muy interesantes.

Bhaktapur. Esta ciudad se encuentra a unos 14 km de Kathmandú y es también Patrimonio de la Humanidad. Tiene gran cantidad de monumentos y edificios sobresalientes. Su plaza Durbar es un magnífico lugar donde podemos verlos  representados. Previo pago de una desorbitada cuota, unas 1100 rupias (11euros) se accede al casco urbano donde se encuentran todos los monumentos.

Pashupati. A las afueras de Kathmandú y muy cerca del aeropuerto, se encuentra este lugar sagrado para el hinduismo. Aquí existe una pagoda de oro a la que no se permite entrar. Por aquí pasa el río sagrado Bagmathi, afluente del Ganges, junto a sus orillas se celebran las cremaciones de los cuerpos inertes con el fin de liberar sus almas. Es una ceremonia que a muchos puede resultar sobrecogedora. El acceso al complejo se permite bajo pago de una entrada que actualmente cuesta 500 rupias (5 euros).

ANÉCDOTAS Y MOMENTOS DEL DÍA

Después de un largo viaje en avión desde Madrid con escala en Doha (Qatar), llegamos al día siguiente una vez transcurrido unas 13horas, al místico y sobretodo caótico Kathmandú.

El cambio horario, cerca de 4h más cambia en muchos de los casos las costumbres fisiológicas del viajero así que deberíamos acostumbrarnos cuanto antes a este nuevo horario, intentaríamos dormir en el avión cuanto pudiéramos para continuar el día como si no hubiera pasado nada. Eso es lo que se pretendía pero yo personalmente no pegue prácticamente ojo.

Al llegar a Kathmandú y solo sin salir del aeropuerto te das cuenta de que estas en otro mundo. Interesante un paso por los váteres de allí, se trata de una primera toma de contacto con un mundo sin lejía y otros productos de limpieza y desinfección.

Después de rellenar papeleo y hacer cola para sellar el visado, nos dejan por fin salir del aeropuerto y allí nos esperaban responsables de nuestra empresa contratada para este trekking. Ellos se encargarían de llevarnos hasta nuestro céntrico hotel. No se de donde salieron dos individuos que aparentemente serían del servicio del aeropuerto y cargaron nuestros petates en un carro, transportándolos fuera del aeropuerto, finalmente nos dimos cuenta que era gente que se ganaba unas rupias con mucha picardía.

No acabamos de asimilar este proceder cuando otros recogen el equipaje entre un gran tumulto de gente y los transportan al vehículo que nos llevaría al hotel, nuevamente había que pasar por taquilla….Definitivamente nos vieron la cara de pardillos, pero de todo esto habíamos aprendido rápidamente.

Continuamos la aventura, ahora con la adrenalina subida, el trayecto hasta el hotel fue de lo más impactante. No estamos acostumbrados a este desorden circulatorio, esta polución y en general a tal caótico entorno, pero sinceramente en mi interior es lo que deseaba encontrar…¿Que sería de una aventura sin experimentar contrastes a los que no estas habituado?.

El primer contacto con el centro de Kathmandú después de descargar el material en nuestro hotel lo hicimos a pié. Entre un fuerte trasiego de gente, tráfico y su consiguiente concierto de estridentes pitidos, fuimos avanzando hacia el barrio de Thame. Metidos de lleno en otra dimensión y compartiendo los mismos olores, quedabas constantemente en alerta por aquellas estrechas calles donde atestadas de pequeñas y destartaladas tiendas de todo tipo, debías sortear socavones en el suelo, pidiendo además a la divina providencia que no te atropellaran, aunque esto último y con un poco de tiempo de adaptación, te dabas cuenta de que estabas seguro caminando por allí, controlan sobradamente el arte del esquivo y el frenazo en los últimos centímetros.

Se hacía hora de comer y en busca de un bar o restaurante que nos diera mas o menos garantía, descartamos algunos que al principio nos daban buenos augurios para no irnos por la “pata abajo”.

Saltándonos toda regla fuimos a parar a un tenebroso bar, sobretodo por su oscura cocina. Las descomunales cervezas de 650 cc ayudaron a olvidar estos y otros matices a los que no estamos acostumbrados, disfrutando enormemente del momento con la gastronomía local en un perdido lugar del centro, observando el bullicio de sus calles desde la altura de su balconada…..Toda una experiencia que a pesar del riesgo no podíamos saltarnos y saborear la aventura gastronómica desde lo más profundo de su cultura y entrañas de la ciudad.