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Un primer contacto con la vida y costumbres del pueblo Sherpa…Sobre todo su gente menuda te dejará huella.


  Mani stones en la entrada de una aldea

 

INTRODUCCIÓN

Es la 1ª etapa y la más asequible de todas, ya que su longitud es la de las más cortas, además del sector que menos desnivel positivo acumula y también en la que menor altura se transita. Podemos decir que es un primer contacto con estas montañas y sobre todo con sus gentes y poblados, que serán el matiz más importante de esta jornada.

La abundante vegetación nos acompañará durante todo el camino, tiñendo de verde intenso el abrupto valle por donde corren las bravas y blancas aguas del río Dudh Koshi Nadi.

Comenzaremos en la población de Lukla a 2840mts de altura, donde existe un aeropuerto al que acuden incesantemente los pequeños aviones cargados de excursionistas y montañeros procedentes de Kathmandú para realizar este trekking y ascensiones a los grandiosos picos de la zona, es más, nosotros habremos bajado de uno de esos aviones y acto seguido, después de conocer a nuestros guías y porteadores (si hemos contratado empresa) comenzaremos nuestra aventura.

El recorrido de esta etapa pasa por varias aldeas donde vemos mucha gente joven y niños pequeños jugando en sus calles. Terminará en otra de las poblaciones del valle, Phakding que está situada junto al río a 2610mts. Como veis hemos descendido en altura con lo que la tendencia de esta primera etapa es bajar.

Pasamos junto a muchas pequeñas tiendas donde poder comprar agua y otras muchas cosas si lo necesitáramos.

 

 TODOS LOS CAPÍTULOS

 

DESCRIPCIÓN DE LA ETAPA

La travesía en general no necesita de una descripción detallada para realizarla. El camino es bastante evidente, ya que es la vía principal de comunicación entre poblaciones y aldeas del valle, además si hemos contratado una empresa o nos hemos hecho con los servicios de un guía, es lógico pensar que esta descripción a la que hago referencia quede fuera de lugar.

Solo describiré por donde pasamos y lo que veremos en cada una de las etapas.

 

Continuamos nuestra aventura en el aeropuerto de Lukla, digo esto de “continuamos” porque la estancia en Kathmandú y sobre todo el vuelo de unos 30′ aproximadamente que dura el trayecto Kathmandú-Lukla es de por sí ya todo un subidón de adrenalina.

Cruzamos la pequeña población por su calle principal.

Pasamos junto a numerosos y llamativos molinos de oración, unos pequeños y otros de tamaño gigante. En ellos encontramos inscritos los Mantras, unas oraciones que según el budismo, si hacemos girar en sentido de las agujas del reloj y repetimos su oración reiteradas veces, liberamos nuestra mente de pensamientos confusos. El Mantra más utilizado es el de la compasión “Om Mani Padme Hom” y su traducción viene a ser “Oh joya en el loto“.

También veremos gran cantidad de Mani stones, pueden ser grandes rocas o placas de piedra en las que han grabado los mantras. Estas solemos encontrarlas dentro y cerca de las poblaciones y en grandes montones apilados las que son del tipo placa.

La panorámica que vamos obteniendo conforme avanzamos es espléndida, todo queda forrado de verde, la abundante vegetación queda aliada con estas montañas y diseminadas por sus laderas, vemos algunas construcciones.

Una de las constantes de la jornada será cruzarnos con porteadores que transitan por estos caminos para transportar víveres y otros materiales a otros poblados.

Es habitual cruzarnos también con animales de carga que utilizan allí. Son una mezcla entre vaca y yak, a este híbrido le llaman algo así como “Yup Shup“, no recuerdo si el nombre es en Nepalí o Sherpa y posiblemente no se escriba así pero es como suena cuando ellos lo dicen. Esta especie es más polivalente que la del mítico yak, puesto que es empleado en todas las altura, desde Lukla hasta los primeros campos bases de los picos. El yak  solo lo veremos a partir de Namche Bazar, dicen que solo puede vivir a partir de esa altura, unos 3500mts aproximadamente.

Pasamos dos puentes colgantes y otros más pequeños que salvan bonitos barrancos, aunque el de la foto no lo pudimos cruzar en esta jornada, el terremoto de días pasados lo dejó inutilizado temporalmente, teniendo que optar por una senda alternativa bastante incómoda y resbaladiza.

Reparando el puente

Porteadores bajando por la senda, toda una hazaña de estas gentes.

 Uno de los pequeños puente, las banderas de oración están por todo los lados.

Pasamos por varias aldeas como Thaslsharoa, Chheplung, Thado Koshiaon, Ghat, Nurnig y Chhuthawa. En ellas tenemos gran número de tiendas y bares donde poder comprar agua y otras cosas, además de comer si lo deseamos.

La vistosidad de las cascadas no falta en esta etapa.

Finalmente llegamos a  nuestro destino, Phakding y vemos aparecer la otra parte del pueblo que queda al otro lado del río y que accedemos hasta él mediante un magnífico puente colgante.

Llegando a nuestro lodge.

El té no falta en ningún punto donde paramos. Té por la mañana, té antes de comer, té después de comer, té en la merienda, té, té, té, y más té a todas horas.

DATOS DE LA ETAPA

Dificultad: Moderada-Baja

Longitud: 8’7km

Desnivel acumulado de subida: 231mts

Desnivel acumulado de bajada: 434mts

Tiempo en movimiento: 2h30′

Tiempo total: 4h45′ (sin contar comida)

 

MAPAS, GRÁFICOS Y TRACK

 

ANÉCDOTAS Y MOMENTOS DEL DÍA

Contaros que a partir de este momento en el que comenzamos el trekking, comenzó la aventura, sería mentir como un bellaco.

La aventura realmente dio sus primeros pasos de camino a Madrid para tomar el avión e intentar encontrar el aparcamiento de larga duración, pero eso nos lo guardamos para nosotros, ya que se haría muy largo contaros todo.

Tampoco me explayaré en describiros nuestras aventuras en Kathmandú en los días previos al comienzo del trekking, porque está suficientemente descrito en la anterior entrada que hice.

Como os cuento, las fuertes sensaciones son la tónica de todas las jornadas y la de este día se ve incrementada por el traslado del “artefacto volador” que nos llevaría hasta el inicio del trekking en Lukla.

Las previsiones del tiempo para que la caja voladora pudiera despegar hacia Lukla eran poco halagüeñas, el tiempo estaba muy húmedo y nublado, lo que impedía la visibilidad. Nos digeron que si veían claro poder salir, lo harían pero que si al llegar allí no lo tenían claro para aterrizar…¡¡¡¡joeerrr!!!!, tendrían que echar marcha atrás y devolvernos de nuevo a Kathmandú. En alguno de nosotros ya se notaba la tensión de la incertidumbre y el cambio de color de cara dejaba claro que los “retortijones” de barriga estaban haciendo estragos….Por un momento me pareció oler un tufillo bastante significativo para definir el momento.

Bueno, finalmente subimos al avioncillo y cruzamos los dedos. Una guapísima azafata con su dulce sonrisa nos alegro el momento…Estaríamos ya en el cielo?.

No era nada de eso, solo venía a ofrecernos unos caramelos y unos algodones para los oídos, imaginaros el escándalo que aquel botijo con alas  hacía.

Lo de los caramelos suponemos que eran para endulzar el momento de tensión, pero y lo de los algodones?, todo el mundo se los puso en los oídos pero yo creo que estábamos equivocados, ¡¡eran para taparse la nariz!!….Por aquello del tufillo que producen ciertos momentos de “acojono”.

Finalmente todo quedó en una nueva experiencia que nos hizo besar el suelo como si fuéramos Papas.

Nos enfilaron hacia la zona de llegadas y nos presentaron a nuestro guía Dowa Sherpa y al asistente Pasang Gelgen, dos personajes a los que cogeríamos mucho aprecio posteriormente.

Para mí y pienso que para cualquier compañero, la imagen impactante del día fue el tumulto de gente, sobre todo chicos jóvenes que se agolpaban sobre la verja que delimita aquel pequeño aeropuerto, custodiada por militares, en espera de ser escogido para trabajar en lo único que se le ofrece, ser porteadores.

La imagen era desconcertante para nosotros, pero a la vez ilusionante para ellos puesto que era una opción para llevarse un dinero a sus casas.

Un par de esas caras desconocidas serían las escogidas para llevar nuestro material del trekking, dos chicos jóvenes y menudos, pero que dentro esconden una fortaleza casi sobrehumana.

Juntamos a todo el grupo y nos llevaron al jardín de un bar para  comernos el almuerzo que nos prepararon en el hotel de Kathmandú, mientras ellos deliberaban como repartir la carga.

Pensábamos que llevábamos demasiado peso y que estaban intentando solucionar ese problema entre ellos pero estábamos muy equivocados, estudiaban la forma de transportarlo todo entre dos porteadores, ya que en un principio escogieron a tres, que es lo estipulado para seis personas del grupo que realiza el trek. Nos quedamos con cara de tontos al ver que descartaban a uno de ellos y entre dos tendrían que portar todo el peso. De esta forma se repartirían entre menos el pastel.

Una vez en marcha, la cámara de fotos no paraba y Salva intentaba no perderse ninguna  escena interesante, para mostrárosla después en sus magníficos programas de Senderistas Valencianos.

Llegamos al primer puente colgante y no pudimos cruzarlo, estaban reparándolo ya que hacía unos días, un terremoto en la zona dejo inhabilitado este paso, debiendo tomar una senda resbaladiza y tortuosa, en la que mi trasero tuvo un encuentro fortuito con la madre tierra, afortunadamente sin ninguna consecuencia.

Los momentos que no olvidaremos son los encuentros con los más pequeños, jugando siempre junto a sus casas. Tienen grabada la inocencia en sus caras y reflejan una virtuosa felicidad, a pesar de vivir con lo justo y necesario. Estas son de las cosas que te hacen pensar y que en nuestro mundo de consumismo y derroche no llegamos a comprender con claridad o no lo queremos hacer.

Finalmente y después de una corta pero intensa jornada compartiendo con el pueblo sherpa, llegamos hasta Phakding y cruzando el río a través de un precioso puente colgante, subiríamos en busca de nuestro primer lodge, el Mountain Resort.

En su acogedor comedor dimos cuenta del té que desde entonces no dejaría de acompañarnos en todas nuestras estancias.

 

TODOS LOS CAPÍTULOS

 

 Fotos

 

One Response so far.

  1. Emilio Vera dice:

    ¡Hola Álex! Después de esto os tendréis que quitar lo de “Casi” de vuestro nombre y llamaros a partir de ahora “Aventurilla”, porque esto ya lo es.
    Muy bien contado y estupendas fotos, yo me quedo con las ganas y lo disfruto leyéndolo y viendo las fotos.
    Un abrazo.


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