Prepara cuerpo y mente para esta fascinante y dura aventura…..Ascenderás a un soberbio pico y recorrerás tres valles de ensueño.

Valle de Otal

 

 

Excepcional recorrido circular en el Pirineo de Huesca, con ascensión incluida a un gran pico que aunque no alcanza los 3000mts, es un objetivo para muchos montañeros que ven un importante atractivo en la conquista de su cumbre. Aunque existe alguna alternativa desde Linás de Broto (Huesca) que facilita mucho la ascensión, en líneas generales su acercamiento es muy largo, esto unido a un marco con total ambiente de alta montaña, con cresta incluida, deja en mantillas a otras cumbres de más porte.

El Tendeñera, con 2853mts de altura es el dominante de la sierra del mismo nombre y otras aledañas. Por ser máxima altura de la zona y por su estratégica ubicación, es un magnífico balcón de Pirineos. Además de esta ascensión, recorreremos tres valles de la zona, el de Bujaruelo, en una pequeña parte, el de Otal en su totalidad y el de Ordiso, igualmente al completo. Este es un recorrido que podríamos decir que combina las distintas disciplinas a la hora de caminar en la montaña, senderismo, excursionismo, trekking y montañismo, con lo que caminaremos por sendas señalizadas (GR11), sin señalizar y además sin sendero en varios de los sectores, por ejemplo en tramos de la ascensión al pico y en el descenso al valle de Ordiso y tramos dentro de él.

Hay que decir que el recorrido propuesto no es recomendable a excursionistas poco preparados físicamente, su longitud, añadido a su alto grado de desnivel acumulado dejan claro la dureza de esta ruta.
En condiciones estivales normales, no existen pasos ni tramos donde debamos llevar material específico de escalada, pero si hay que tener en cuenta que en el último sector antes de la cima, hay mucha piedra suelta, alguna trepada sin dificultad y sobre todo para culminar en su vértice, hay que rebasar un corto tramo de cresta un tanto expuesta que en condiciones normales es un paso más bien sencillo o dicho de otra forma, más psicológico que técnico.

El tema de acopio de agua, deberemos tenerlo en cuenta ya que no pasamos por fuentes, al menos en los tramos que nos pueden hacer falta, no obstante las pastillas potabilizadoras pueden ayudarnos en estos casos.

 

  • El itinerario:

Refugio de Bujaruelo – collado y valle de Otal – Faja Basarán – collado Tendeñera – Pico Tendeñera – collado Tendeñera – Faja Basarán – collado de Ordiso – valle de Ordiso- valle de Bujaruelo – refugio de Bujaruelo.

 

En esta ocasión, Broto ha sido la población donde nos hemos hospedado. Situado en un precioso valle, nos ha proporcionado un magnífico punto de partida para movernos por la zona.
Nos hemos hospedado en el hotel Sorrosal, pequeño y con encanto queda situado en el corazón de esta bonita población.
Después de una magnífica jornada montañera por la zona, había que terminar el día con una buena cena. El restaurante Sorrosal, situado en la planta baja junto al mismo hotel, nos deleitó con platos típicos de la zona. Los dos establecimientos son negocios familiares, lo que hace asegurarnos un trato mucho más cercano y agradable.

FOTOS DEL HOTEL RESTAURANTE

 

 

Iniciamos nuestra jornada junto al refugio de San Nicolás de Bujaruelo (ver acercamiento al punto de inicio), desde el que podemos inmortalizar nuestro comienzo con una magnífica foto junto al puente medieval, que por cierto cruzaremos de vuelta.

Seguimos la pista por la que hemos venido que pasa por encima del refugio y que se adentra aún más en este magnífico valle Pirenaico, estamos sobre el GR11con las habituales marcas blanco-rojo (Sendero Transpirenaico). Pronto pasaremos una cadena que impide el paso a vehículos no autorizados.
Junto a esta vemos también unas direcciones marcadas en una piedra, indicándonos entre otras, la del valle de Otal, nuestro primer destino.

La pista recorre el margen izquierdo del río (según nuestra marcha), ofreciéndonos bonitas estampas del valle de Bujaruelo.

A los 900mts deberemos dejar esta pista y con ella el GR, para ascender por un camino que vemos a nuestra izquierda y en el que progresaremos entre gran cantidad de piedras sueltas.
Ganaremos altura rápidamente, encontrándonos en varias ocasiones con la pista que asciende hacia el collado y valle de Otal, pero que podemos ir evitando, siguiendo la senda que va atajando esta. Aunque en ocasiones cueste intuir esta senda, no tendremos dificultad de orientación, sabemos que tenemos que seguir ascendiendo claramente hacia lo que se adivina la entrada al valle que queda más arriba.
Culminamos en el collado de Otal, desde el que contemplamos una magnífica visión del valle. Allí mismo debemos pasar por una portilla que nos da paso a su interior, asegurándonos de dejar cerrada de nuevo. Nos hemos unido a la pista que habíamos ido atajando en nuestra subida.

Seguimos por esta amplia vía que recorre en llano casi todo el valle hasta llegar al refugio de Otal, pero primero pasamos por un paso sobre su río homónimo. Estamos sobre una variante del GR11 y alguna escasa marca homologada nos lo recuerda.
Podemos desde aquí, contemplar el precioso valle de origen glaciar, flanqueado por sorprendentes picos. A la izquierda nos encontramos primero con la sierra del Turbón y más adelante sobresale una gran montaña bicolor, es la Peña de Otal, llamada también
Arañonera. Frente a nosotros, detrás de los primeros picos, despunta nuestro objetivo, el Tendeñera y a la derecha el pico Ordiso, de menos altura.

Peña de Otal

Pico Ordiso

Como he dicho antes, llegamos al final de la pista y encontramos allí el refugio.

Refugio Otal

Detrás de él, seguimos la senda que se dirige a recorrer el margen del arroyo. En esta parte veremos varias sendas que finalmente nos servirán como ascenso hacia el collado, aunque la que os vamos a mostrar, pensamos que a pesar de resultar más larga, es sin duda la más cómoda y más interesante, ya que pasa junto a pequeños saltos de agua incluso visita una bonita cascada.
Como digo, ascendemos siempre junto al arroyo y pasamos cerca de un pluviómetro, dejando este a nuestra izquierda para llegar pronto a la cascada.

Continuamos junto al río

Las peñas por donde discurre esta cascada impide nuestro avance, así que en este punto hay que desviarse a la derecha en progresivo ascenso, pronto conectamos con el trazado del GR.
A partir de aquí no dejaremos el trazado del GR, que aunque nos parezca ilógico, puesto que retrocede considerablemente hacia el principio del valle, nos facilita mucho la ascensión.
Mucha atención a los 2km desde la cascada, en sentido inverso al Tendeñera. El GR gira bruscamente hacia la izquierda en un cruce de sendas poco visible justo antes de cruzar un pequeño arroyo.

Tomamos sentido opuesto al Tendeñera

A la derecha la sierra del Turbón y al fondo resaltan los picos de Gabieto

En 1km más y un ascenso de 165mts de desnivel, llegamos a la faja Basarán, punto(1) al que volveremos una vez descendamos del Tendeñera para seguir hacia el collado de Ordiso.
Progresamos por la faja hacia la izquierda para culminar primeramente en el collado de Tendeñera.

Tenemos cerca el collado de Tendeñera

Vista a trás en la faja Basarán

El collado

Desde aquí vemos claramente nuestro objetivo cumbre, justo a la derecha del pico con perfil más puntiagudo.

Ascendemos entre un caos de roca, sin sendero y con la ayuda importante de algunas fitas que encontramos. Nos situaremos primero ante la primera barrera que debemos superar, puede confundirnos y creernos que este es el pico, pero el Tendeñera queda detrás.

El Tendeñera queda detrás

 

Peña de Otal y su valle

Ascendemos por un canchal en el que apreciamos algunos rasgos del trazado de sendero con fitas.

Superamos esta primera antecima por medio de un collado, desde el que nos podemos asomar a un magnífico balcón hacia el valle de Ripera y un amplio abanico de importantes picos.

El macizo del Vignemal a la derecha

Desde este collado tenemos claro lo que nos queda, antes de llegar hasta aquí podíamos pensar que quedaría menos. Seguimos hacia nuestro objetivo con un momento de respiro, hasta enfrentarnos de nuevo al fuerte desnivel con pedrera, las fitas seguirán ayudándonos en nuestro empeño para culminar en el pico.
Alguna pequeña trepada sin dificultad nos lleva hasta la impresionante cresta cimera.
Basta progresar por ella con cuidado, teniendo especial cuidado en un corto tramo expuesto. Es una losa prácticamente lisa de unos cuatro metros por uno de ancho aproximadamente, suficiente para sentirnos medianamente seguros al cruzar. La dificultad del paso radica principalmente en lo psicológico, puesto que a ambos lados tenemos una buena caida.Una vez atravesado este paso, estamos prácticamente en la cumbre.

Ascendiendo el último tramo

En la cresta

Tramo más expuesto

Disfrutamos de las estratégicas panorámicas que nos ofrece este pico, aunque en nuestro caso solo dispusimos de las de una de las vertientes.
Ahora descendemos por el mismo lugar, primero hasta el collado de Tendeñera, donde conectamos de nuevo con el GR11 y seguimos con idéntico trazado de bajada por la faja Basarán hasta llegar al punto (1) donde hice hincapié anteriormente cuando ascendimos desde el fondo del valle de Otal hasta esta misma faja.
Llegados a este punto, vemos alguna senda que se desvía ligeramente hacia la izquierda, marcada con fitas (hemos vuelto a dejar el GR11). Este sendero queda borrado en ocasiones pero las fitas nos dirigen hacia un primer collado, el que vemos de frente.

Una vez rebasado este primer collado, recuperamos la senda que nos lleva sin desnivel a encontrarnos pronto con una bifurcación. En este punto debemos dejar el sendero que sigue de frente en dirección al pico de Ordiso sin apenas desnivel y optamos por comenzar a subir hacia el collado de Ordiso que tenemos muy cerca a nuestra izquierda.

Cruzamos una alambrada en el mismo collado para descender ahora sin problemas de orientación hacia el valle de Ordiso que tenemos más abajo. Primero se define una senda, pero pronto la perdemos y deberemos ir buscando el mejor acceso para descender. Aunque es una zona herbácea y se presta a caminar sin problemas, el fuerte desnivel pondrá en jaque a nuestras rodillas.

Después de una larga y fuerte bajada, llegamos al curso del río. En este punto y en su cabecera se cruza al otro lado, donde recorre de bajada por todo el valle la senda “oficial” marcada con algunas fitas. En nuestro caso particular descendimos por el valle sin llegar a cruzar el río, existe una senda junto a él que se define tímidamente entre la crecida vegetación y desaparece en ocasiones hasta llegar más abajo a un espléndido bosque de hayas, lugar en el que seguiremos descendiendo sin perder de vista el cauce del río, sin problemas pero también sin sendero visible hasta muy cerca de la confluencia de sus aguas con las del río Ara, en el valle de Bujaruelo.

Como digo, muy cerca de la unión de las dos aguas llegamos a un paradisíaco rincón, una preciosa cascada nos deleita la vista en este último tramo del valle antes de unirse al de Bujaruelo, al que accedemos por una senda desde aquí.

Cruzamos el puente de Ordiso y enlazamos enseguida con el GR11 oficial que queda trazado sobre la pista que recorre parte del valle.

Seguimos ésta hacia la derecha y sin dejarla, llegamos en 3’9km y después de una cerrada curva de bajada, a un cruce señalizado con paneles de GR. Aquí giramos a la izquierda, dejando la pista principal que también lleva al mismo lugar pero la alternativa propuesta es más atractiva.

Este tramo deja la monótona pista y combina tramos de camino con sendas y además sin repetir trazado, al contrario que la otra opción por la pista.
Finalmente llegamos al refugio después de cruzar el bonito puente medieval y 1’7km más, empleando unos 25′ aproximadamente.

 

  • Fecha de la excursión: 18-7-2011
  • Tipo de ruta: Ruta circular
  • Nivel de dificultad: Alto-Muy alto
  • Longitud: 29’2km
  • Desnivel acumulado de subida: 1900mts
  • Desnivel acumulado de bajada: 1900mts
  • Tiempo en movimiento: 8h15′
  • Tiempo Total: 12h25′
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Accedemos desde la población de Torla (Huesca), en dirección hacia el valle de Ordesa, debemos desviarnos hacia la izquierda en el puente de los Navarros. Aquí comienza una pista de tierra que en unos 6km nos sitúa en el refugio de San Nicolás de Bujaruelo, punto de inicio de nuestra ruta.

Podéis ver el acercamiento al punto de inicio en Google Maps

Ver san nicolas de Bujaruelo en un mapa más grande

 

El día anterior, los planes para subir al Monte Perdido los desbarató el mal tiempo, aunque salvamos y muy bien además, una espléndida jornada con la ayuda de nuestros amigos del Club Desplome Onda. Ellos terminaron la excursión por el valle de Ordesa y regresaron a casa el mismo día, a nosotros nos quedaba todavía una aventura más que pasar al día siguiente, así que nos quedamos.
Para el próximo día volvieron a acertar en las predicciones de la meteo y en esta ocasión corría a nuestro favor, un día ideal para caminar, era vital para la jornada tan larga que nos esperaba por delante.
Se van cumpliendo poco a poco algunas de las muchas ilusiones montañeras que tenemos guardadas y esta es una de ellas. El Tendeñera, un pico añorado por muchos montañeros que no llegando a los tres mil, no tiene nada que envidiar a los que por encima lo contemplan. El acercamiento tan largo hace que eche a más de uno hacia atrás a la hora de embarcarse en esta ardua empresa. Nunca me han gustado las rutas de ida y vuelta por el mismo lugar, así que dentro de lo posible intentamos realizarlas de forma circular y en este caso no iba a ser menos. Una magnífica solución circular se presentaba para esta ascensión, aunque era consciente de la dureza que implicaba. Subir desde el refugio de San Nicolás de Bujaruelo hasta el Tendeñera, pasando por el espectacular valle de Otal y vuelta por el valle de Ordiso, no es cualquier cosa, sabía que la longitud y el desnivel acumulado serían bastante elevado, pero estaba seguro que valdría la pena intentarlo. Opté por varias alternativas por si tuviéramos que adaptarnos a las circunstancias del momento pero por suerte no tuvimos que retocar el recorrido, aunque muy a nuestro pesar tuvimos que “abandonar” en un lugar estratégico y con buenos víveres….Vino incluido a nuestra única fémina del grupo, ella se encontraba mal, principalmente por el catarro que arrastraba de la primera ruta en la Faja de las Flores.
La buscamos un “pisito” cerca del collado de Tendeñera, en unas tres horas estaríamos de vuelta para recogerla y seguir juntos hacia el collado de Ordiso.
El ascenso, largo y pedregoso nos acompañó con preciosas vistas y alguna que otra marmota que nos controlaba sin mucho estrés, aunque las nubes nos sorprendieron de repente y nos privaron de las vistas completas en la cumbre. La cresta cimera en la antesala de la cumbre la cruzamos sin problemas, aunque en otras condiciones más extremas como hielo, nieve, aire, puede ser lo más cercano a un suicidio.
Después de recoger a nuestra colega que se dio un buen descanso, retomanos el camino con la panza bien llena hasta el collado de Ordiso. Cruzamos el propio collado y pensábamos que era pan comido pero bajar hasta el fondo del valle se hizo bien largo, a falta de sendas íbamos buscando la mejor opción entre la crecida hierba, nos encontrábamos algunas fitas pero sin tener muy claro su seguimiento.
Una vez en el curso del río y sin llegar a cruzar al otro lado, seguimos junto a su curso en el que se vislumbraba una senda casi pérdida, pero que más o menos podíamos seguir. Al otro lado del río, vimos en ocasiones algunas fitas y trazados de sendero con lo que intuimos que la senda oficial era por el otro lado. No tuvimos ningún problema hasta llegar al bosque, a partir de allí ni sendas ni carajos, aunque fue muy agradable caminar sin dificultad bajo este precioso bosque de hayas, había que descender sin perder de vista el curso del río y finalmente cruzar al otro lado, con la incertidumbre que ocasiona la posibilidad de encontrarnos un cortado que nos lo ponga negro para cruzar. El cachondeo unánime por la situación, quedó grabado en unas tomas de video…Bueno, es lo que tiene esto de tirarse al monte en busca de aventuras. Descendimos hasta muy cerca de la confluencia con el río Ara, en el valle de Bujaruelo, donde quedamos impresionados de la belleza de este rincón, una preciosa cascada puso punto y final a nuestra Casiaventurilla del día, encontrando allí mismo la senda de bajada hasta el puente de Ordiso. Un paseo bien largo por el GR11 que recorre el valle de Bujaruelo, nos devolvió sanos y salvos hasta el refugio de Bujaruelo, cruzando triunfantes por el puente medieval de piedra junto al refugio. Estoy seguro que esta ruta quedará grabada en la memoria de todos nosotros y porque no decirlo, también en un estupendo reportaje que nos preparará nuestro amigo y acompañante Salva de Senderistas Valencianos.

Fotos